Osteopatía – Filosofía del osteópata

Filosofía del Osteópata

Queridos alumnos de 1º año de la Escuela Fulcrum, estamos a punto de adentrarnos en el mundo de la filosofía osteopática, la esencia de nuestra profesión y bandera de nuestra escuela. Pronto se encontrarán estudiando las ideas maravillosas de Anderw Taylor Still. Luego verán cómo él y sus seguidores fueron dándole forma al concepto osteopático. Comprender las visiones de Still, leer su biografía y sus enseñanzas prácticas, son imprescindibles para la formación de todo Osteópata.
Luego de estudiar el pensamiento de este visionario, me propongo mostrarles una variante de la filosofía osteopática clásica que se enseña a los estudiantes. Esta es la filosofía del Osteópata. Para comenzar con el tema, la secretaria les enviará en archivo PDF el libro “El poder del ahora” de Eckhart Tolle. Se los envío para que lo lean y podamos en las clases usarlo como disparador.
De qué se trata la Filosofía del Osteópata
La idea es revisar cómo nos paramos hacia nosotros mismos y hacia los demás. La experiencia indica que cuando algunos profesionales no tratan estos temas en sus años de estudio con sus pares, que en ese momento son sus compañeros, se hace muy difícil en los años de ejercicio volverlos a la tierra.
La Osteopatía es muy especial y merece nuevas generaciones de profesionales con la máxima humildad posible, como la practicaba Still.
Como la visión osteopática es diferente y además le presta suma atención al paciente, es frecuente que los resultados sean muy buenos. También es frecuente que esos resultados alcancen a personas que presentan síntomas confusos y que los perturben desde hace muchos años. Esto provoca una gran repercusión en su círculo íntimo, laboral, etc. Los elogios hacia el osteópata se multiplican y su nombre comienza a trascender. Ante esta situación lo que planteamos y vamos a trabajar en la escuela es donde debe pararse el profesional osteópata.
Rollin Becker D.O. nos dio la clave cuando dijo “sólo los tejidos saben”. ¿Qué nos quiso decir con esa célebre frase? ¿Quién es el experto? ¿Quién merece el crédito?

Sólo los tejidos del paciente nos pueden enseñar por dónde comenzar y qué debemos hacer. Cuánto debemos hacer y cuánto debemos contemplar a ese experto, ingeniero, químico y arquitecto que sabe lo que debe hacer para mejorarse: el cuerpo humano.

Comenzaremos analizando la inmensa inteligencia que presenta el organismo y la relacionaremos con la naturaleza y el universo en el cual estamos inmersos.
Nos preguntaremos quiénes somos y cuánto podemos hacer sin el paciente, sin el tejido que nos guíe. En mis años de hospital, durante los ateneos de columna se analizaban casos y se examinaban estudios, RX, RMN, TC, etc. Cuando me preguntaban qué opinaba, yo no tenía nada para decir. Quedaba claro que sin el paciente no tenía mucho que hacer y si opinaba era teorizar sin ningún aval. Entonces siempre expresaba la misma frase “y si hacemos entrar al paciente” .Hacia una rápida revisación de movilidad que me daba algunos datos pero seguía sin tener nada y expresaba la segunda clásica frase “me lo cito para atenderlo, a ver si se puede hacer algo antes de operarlo” y el paciente se iba conmigo para ser atendido. Algunos de estos pacientes se salvaron de ser operados. Está claro que no los salvé yo y que sin ellos no sabia qué hacer. Está claro que sólo fui un instrumento para permitirle a sus organismos recomponerse cuanto pudiesen, algunos más otros menos.
La filosofía del osteópata nos ayudará con nuestros pacientes ,pero primero debemos ocuparnos de nosotros. Los espero para emprender este hermoso camino.