EMBARAZO Y OSTEOPATÍA

El embarazo es un estado en el que la mujer experimenta una serie de cambios a nivel físico y mental. Numerosos factores contribuyen a que el cuerpo y la mente de la mujer se vayan preparando para la maternidad y estos cambios pueden afectar a la vida cotidiana. Cada período del embarazo supone un reto que se debe afrontar de la forma más natural posible.

La mayor parte de los órganos funcionan con mayor actividad y sobreesfuerzo durante el embarazo. Los cambios que se producen se deben a causas hormonales, nutritivas (por la adaptación de la nutrición materna a las necesidades fetales) y mecánicas (el aumento de volumen abdominal afecta a la postura, la estática y aparato locomotor).

CAMBIOS POSTURALES Y MÚSCULO-ESQUELÉTICOS

El aumento de peso a nivel abdominal hace que cambie el centro de gravedad y por tanto el cuerpo tiene que hacer una serie de modificaciones para poder conseguir un buen equilibrio postural. La adaptación más importante es el aumento de la curva lumbar ya que la mujer se inclina hacia atrás para guardar el equilibrio. Este cambio puede producir uno de los síntomas más frecuentes en la consulta del osteópata, el dolor lumbar. Además, la pelvis se va preparando para facilitar el parto, y para ello el sacro junto con el coxis van adoptando una posición más horizontal que puede favorecer la aparición de dolor en la zona. Para favorecer estos movimientos hay un incremento en sangre de una sustancia llamada relaxina, que contribuye a dar más elasticidad a las articulaciones de todo el cuerpo.

Al aumentar la laxitud articular puede haber más posibilidad de torceduras de tobillo o dolores en muñecas, pies, etc.

Otro síntoma frecuente es el dolor en las últimas costillas. Esto es debido principalmente a la distensión de los músculos abdominales que provoca una subluxación de las costillas inferiores.

También puede aparecer dolor cervical y dorsal por dolores musculares, por cambios posturales, por laxitud articular, etc.

Por otra parte, durante la última fase del embarazo se produce mayor retención de líquidos. Algunas mujeres notan una ligera hinchazón en brazos y tobillos y pueden sentir las piernas cansadas.

CAMBIOS VISCERALES

Durante toda la gestación se producen cambios en el funcionamiento visceral. Una de las principales causas es el aumento de volumen uterino, que hace que éste pase a ocupar el espacio que ocupaban otras vísceras. Este acomodamiento uterino en el abdomen hace que el resto de órganos tengan que adaptarse a un menor espacio, cambio de posición y aumento de presión, por lo que aparecen una serie de síntomas muy comunes.

Pueden aparecer problemas digestivos como el estreñimiento, pirosis, acidez (por el reflujo de contenido gástrico hacia el esófago).

Incontinencia urinaria: el peso adicional y la presión del feto pueden debilitar los músculos del suelo pélvico, lo que afecta a la capacidad para controlar la vejiga.

También en el tercer trimestre pueden aparecer mareos al cambiar de posición. Una posible causa se explica con el síndrome de hipotensión supina. Ocurre sobre todo en el tercer trimestre. Cuando la gestante se coloca boca arriba el útero recae sobre la vena cava inferior. Si se comprime esta vena con frecuencia, la mujer puede experimentar mareos, problemas respiratorios y digestivos. Por ello se desaconseja esta postura.

Así pues la mujer durante el período de gestación se encuentra en una situación en la que experimenta muchos cambios normales pero que pueden dar lugar a síntomas desagradables y que alteren la vida diaria. Además se añade el problema de no poder tomar numerosos fármacos por ser perjudiciales durante el embarazo. Por ello, la Osteopatía es una terapia muy indicada para solucionar muchos problemas derivados de la gestación o que aparecen por otras causas ajenas y no pueden tratarse con la medicación habitual.

¿CÓMO AYUDAMOS LOS OSTEÓPATAS DURANTE ESTA ETAPA?

Podemos tratar a la mujer gestante desde el inicio del embarazo hasta poco antes del parto. Siempre utilizamos técnicas adecuadas a cada fase de la gestación y que no son perjudiciales para la embarazada ni para el feto. Desde el principio vamos aconsejando y resolviendo las dudas de la futura madre y le enseñamos ejercicios preventivos y preparatorios al parto (como ejercicios de suelo pélvico, masajes perineales, etc.), además de tratar los síntomas que pueden aparecer durante todo el proceso.

Es especialmente importante realizar una visita osteopática alrededor de la semana 36 de la gestación. En vista de la proximidad del parto, es conveniente preparar a la mujer para ello. En esta semana se revisa la buena movilidad de la pelvis para favorecer los movimientos que se deben hacer durante el parto (las palas ilíacas se aproximan, los isquiones se separan, la base sacra se desplaza hacia delante y su ápex hacia atrás), manipulamos las articulaciones sacro ilíacas. Manipulamos la zona dorsal baja y trabajamos funcionalmente el abdomen y trabajamos el periné. Hay que revisar que la situación de la madre sea la mejor posible, y es además un buen momento para dar las últimas recomendaciones para el día del parto y el post-parto más inmediato.

Acompañamos a la mujer durante todo el embarazo ayudando a mejorar su estado de salud y la preparamos para el parto, post-parto y primeros cuidados del recién nacido. En cuanto nace el bebé lo esperamos para hacerle su primera revisión osteopática y asegurarnos de que no haya ninguna disfunción (solapamientos suturales, compresiones craneales, tortícolis congénita, obstrucción del conducto lagrimal, subluxaciones de cadera, etc. )