Diagnóstico Osteopático

Mucho antes que existieran los aparatos de rayos X, los diagnósticos por resonancia magnética y los análisis de sangre, los sanadores tradicionales empleaban métodos manuales para determinar el estado de salud, el talento y el carácter. De estos conocimientos nació un profundo aprecio por la unidad de cuerpo, mente y espíritu.

Para cada terapeuta osteopático, el cuerpo es la manifestación física del alma. Cuerpo y alma son uno. El cuerpo es a la vez síntoma y símbolo del espíritu.

El diagnóstico osteopático es el arte de ver lo profundo bajo la superficie; de revelar la verdad interior que nos guía hacia la causa de las dolencias físicas.

El objetivo del tratamiento es identificar y tratar las causas que producen las cadenas lesionales, para poder abarcar al paciente en su totalidad.

El dolor es la voz por la cual el cuerpo se comunica. El terapeuta osteopático, partiendo desde las zonas de dolor, emprende un camino de diagnóstico hacia las causas, que suelen estar en otras zonas del cuerpo conectadas a través de su anatomía y fisiología con los síntomas.

El foco, está puesto en asistir a la salud del paciente, descubriendo las causas para poder liberar las obstrucciones para potenciar su propia fuerza autocurativa.

Nuestra fuerza autocurativa, en un plano superficial, se puede observar cuando la piel cicatriza luego de haber sufrido una herida, o cuando atravesamos un proceso febril para autorregularnos.

Dichos procesos, están regulados por nuestro sistema biológico llamado Homeostasis.

La Homeostasis, se expresa con mayor libertad cuando el cuerpo está libre de ataduras y anclajes que le impiden a los órganos, articulaciones, músculos, arterias, venas y nervios, interrelacionarse con movimientos armónicos y fluidos.

En un tratamiento osteopático se van liberando las pérdidas de movilidad articular y visceral, para que la sangre y la fuerza nerviosa pueda seguir circulando sin impedimentos que las obstruyen..