Caso Clínico: MIGRAÑA

Patricia T. de 36 años de edad, contable, sufre desde hace un año dolores de cabeza que predominan en el lado izquierdo de la frente y en la sien izquierda, y que aparecieron progresivamente sin que se puedan atribuir con claridad a un factor determinado.

A causa de estos dolores, se ve incapacitada para realizar sus tareas habituales, así como forzada a consumir una cantidad exagerada de medicamentos y a pedir continuamente la baja laboral. Al no poder eliminar el dolor, Patricia T. empieza a entrar en un estado de depresión y va de consulta en consulta. Entonces acude a un Osteópata por consejo de su médico.

Tras un examen Osteopático y un interrogatorio minucioso, se confirma que Patricia T. presenta una leve limitación en la rotación del cuello hacia la izquierda, una ligera sensación de “carga sobre los hombros”, aunque el cuello no le duele, así como un dolor intenso cuando se presiona con el pulgar sobre el lado izquierdo de la sexta cervical y al efectuar la técnica del pinzado rodado en la ceja izquierda y en el ángulo de la mandíbula izquierda. Es evidente que la  dolencia de Patricia T. , la causa de su tormento, se halla en la segunda vértebra cervical: dolencia que se debe a una mala postura en el trabajo donde, durante horas, debe mantener la cabeza inclinada hacia de adelante y girarla continuamente hacia los lados. Por ello se forman contracturas en los músculos del cuello, que tiran de los huesos en los que se insertan, lo cual acaba por originar el pequeño desplazamiento de la segunda vértebra cervical. Así pues, el tratamiento Osteopático consiste en una serie de estiramientos musculares, a cuya acción se va uniendo la de una serie de manipulaciones cervicales, muy suaves. Tras dos sesiones de osteopatía, Patricia T. ya está curada y vuelve a hacer una vida normal. Se le dan además algunos consejos sobre higiene de la espalda y se le recomienda que practique una actividad física no muy intensa, que simplemente le permita mantenerse en forma.

El resultado será más duradero si la paciente comprende el funcionamiento de su cuerpo y se implica en el tratamiento de una manera activa.