Ateneos de Formacion Continua y de Formacion Docente en Escuela Superior de Medicna Osteopatica Fulcrum

“La teoría de una prensa libre reside en que la verdad emerge de la discusión y no que ésta es presentada de manera acabada e instantánea en un solo informe o relato.” Walter Lippmann

“Colon tuvo que navegar duramente y afrontar muchas tormentas porque no disponía de la experiencia escrita de otros navegantes para poderse guiar. Para orientarse solo dispuso de unos cuantos trozos de maderas flotantes, diferentes de los que se encontraban en su región. Aquí esta el quid de la cuestión: un trozo de madera perteneciente a un árbol que no crece en su país. Pensó que debía provenir de algún país situado cerca del mar, no conocido por gente de su raza. Gracias a estos hechos y a su gran espíritu, afrontó la oposición y se dirigió solo, como cualquier hombre, sin teorías para servirle de brújula y guiarle a través de la tempestad. Un explorador mental debe afrontar esas oposiciones. Siento que debo anclar mi nave en las verdades vivientes y seguirlas allá donde me lleven”.(1)

Still se refería frecuentemente a Cristobal Colon y la alegoría que nos presenta podría aplicarse a la vida en general. ¿Acaso cada ciclo de vida no es una gran travesía destinada a hacernos descubrir lo esencial escondido?. Cada experiencia de la vida, a una escala mas reducida, ¿no presenta las mismas características?. El camino del Osteópata, parece responder igualmente a esta metáfora. (2)

Podría compararse el camino del Osteópata con la historia de la Osteopatía. Se puede seguir la historia de la Osteopatía por su abordaje de la lesión osteopática.

Dummer  (3) describe cuatro etapas evolutivas en el desarrollo de la osteopatía. La primera fase es, en escencia, formativa y de desarrollo, de modo que comienza en 1874 y se prolonga hasta la primera década del siglo XX. Hay pocas ideas claras sobre la verdadera naturaleza del abordaje terapéutico de Still. Still no hablaba de lesiones, sino mas bien de ajustar las anomalías que interferían en las actividades normales y la función del paciente. De capital importancia era la relación entre estructura y función y, aunque ha habido intentos de fundamentar el razonamiento de los tratamientos y el abordaje terapéutico en la practica de Still, se sabe muy poco de la manera en que él trataba como para realizar afirmaciones respaldables. Aunque describió métodos maximalistas y minimalistas, se basó esencialmente en un abordaje estructural minimalista y fue bastante intuitivo y subjetivo.

La segunda fase se extendió entre la primera y la quinta década del siglo XX y se trató de un período estructural mecánico. Se implantó un abordaje racional y la búsqueda de una base científica de la osteopatía hizo que el hincapié se trasladara a la causa estructural de la enfermedad, lo que se conocería como “lesión osteopática”, que se convirtió en el centro de atención (4). Se olvidó en cierta medida el concepto de “paciente integral”. Fue un periodo en que el objetivo del tratamiento consistía en invertir los componentes de la lesión, en desandar los vectores de fuerza y, por tanto, en reinstaurar la armonía neuro osteo muscular normal. Esta interpretación ligeramente lineal de la lesión como centro del trastorno que, a través de diversos reflejos, genera efectos locales y remotos, hizo que el abordaje osteopático fuera bastante reduccionista. La lesión se convirtió en el objetivo único de los Osteópatas y se perfeccionaron diferentes técnicas estructurales para abordarla de forma especifica y producir los resultados clínicos deseados. En la década de 1920-1930 empezó a cambiar esta tendencia. Arthur Becker introdujo la idea de la “lesión osteopática total”, que mas tarde fue ampliada por Fryette. Se describe como “la combinación de todas las diversas lesiones o factores individuales independientes, mecánicos o de otro tipo, que causan o predisponen a la aparición de la enfermedad y por los que el paciente puede estar sufriendo en ese momento”. (5)

Esto reintrodujo el holismo que se había perdido de forma transitoria. La disfunción somática se incluyó como uno de los muchos factores estresantes a los que una persona puede estar sometida. Aproximadamente en la misma época, Sutherland comenzó a aplicar los conceptos de Still al craneo. Abordaba su función en lugar de los cambios posicionales. Esto restableció la idea de exagerar la lesión en lugar de invertir los componentes. Hoover y Bowles desarrollaron aun mas éste abordaje para definir la “técnica funcional”. En estos modelos, el objetivo no radica en luchar contra e imponerse a una zona estática de disfunción, sino mas bien en moverse en la dirección de facilidad, trabajando con la capacidad de autocuración intrínseca del organismo, a fin de permitir que resuelva el problema. La combinación de un abordaje mas holístico, un concepto más dinámico de disfunción somática y el objetivo de trabajar con el organismo en lugar de hacerle algo, representó un cambio conceptual radical con respecto a los abordajes anteriores.

Esto dio resultado en la siguiente etapa, la tercera de desarrollo, entre 1950 y 1975, que podría denominarse craneal funcional.

La década de 1950-1960 fue testigo de la aparición de abordajes menos centrados a nivel vertebral y que aplicaban el concepto de disfunción al organismo como un todo. Carl Kettler y J. Thomas Ruddy utilizaban los músculos como fuerza correctora y sirvieron de inspiración a Fred L. Mitchell Senior para desarrollar las “técnicas de energía muscular”. William Neidner y George A. Laughlin dirigieron su atención hacia la fascia y los procedimientos manipulativos diseñados para normalizarla. Frank P. Millard hizo hincapié en una sistemática para evaluar y trabajar sobre el sistema linfático, e influyó sobre Gordon Zink en su desarrollo del “modelo respiratorio circulatorio de enfermedad.

La evolución ha continuado rápidamente, de modo que cada abordaje origina nuevos avances sutiles, por lo que hoy contamos con un rica variedad de herramientas que nos permiten adaptar los abordajes conceptuales y prácticos a las necesidades de cada individuo, lo que lleva a la cuarta y actual fase. Se describe como el “retorno holístico al origen, que hace, aparentemente en consonancia con la concepción original de Still, el mismo hincapié en los aspectos dinámicos estructurales/funcionales-funcionales/estructurales tanto en el diagnostico como en la técnica”. (3)

Podemos observar, que las etapas evolutivas del terapeuta en Osteopatía, tanto durante su formación de pregrado, como en su formación posterior como profesional, son similares a las expuestas, comenzando con la filosofía de A. T. Still, continuando con la etapa estructural mecánica, pasando por la craneal funcional y retornando al origen.

La profesión osteopatica se ha dedicado a la investigación desde los comienzos de su existencia. La investigación básica, clínica, bioconductual y de los resultados proporciona pruebas que muestran la naturaleza y la importancia de la medicina osteopatica para la salud. La investigación debe incluir a todos los sectores relacionados con el sistema de salud dentro de la osteopatía. Por lo tanto, los médicos que practican la osteopatía, los que pertenecen al cuerpo docente de las escuelas de osteopatía medica y los investigadores básicos y clínicos, todos comparten la responsabilidad de investigar los aspectos únicos de la medicina osteopatica. (6)

Cuando se trata de un arte que salva vidas, el dejar de estudiar es un crimen.
(Christian Samuel Hahnemann, creador de la Homeopatía)

La Osteopatía es una profesión principalmente practica, por lo que el periodo de formación de cinco años y la practica en clínica externa solo cubren una pequeña parte de los conocimientos que son necesarios para devenir en un verdadero profesional. Se comienza a “pensar osteopatía”, pero solo la práctica permanente en la consulta privada termina de modelar la técnica. Si el proceso educativo académico se detiene ahí el conocimiento se estabiliza y tiende a declinar. La técnica se estanca por falta de alimento teórico. Se mantienen activas las maniobras de preferencia y las otras se van olvidando. El terapeuta se transforma poco a poco en un especialista.

La docencia nos despierta de ese letargo, pero no todos los colegas están involucrados en esa tarea. Por otro lado se observa que muchos alumnos que van dejando la etapa académica pierden el contacto con las escuelas.

Por estos motivos, en Escuela Superior de Medicina Osteopatica Fulcrum, pensamos en una instancia de formación continua en la cual poder actualizarnos, debatir, aportar, en fin, seguir aprendiendo. Con este objetivo el viernes 28 de octubre del 2016, comenzamos con el “Ateneo de formación continua y de formación docente”, un espacio para seguir aprendiendo entre nosotros, los colegas; en donde aportar a la formación de los Neo docentes, ex alumnos jóvenes con inquietudes académicas; y en el cual aportar nuevas visiones a los alumnos. Los Ateneos están divididos en una parte práctica y una teórica, y están orientados principalmente al terapeuta postgraduado. En la primera, un jefe de cátedra o docente adjunto realiza una consulta completa a un paciente externo. En la parte teórica se dan dos clases. Ambas partes están abiertas al debate y aporte de información.

En el mes de noviembre de 2016 se realizó el segundo Ateneo y se planificó la agenda para el 2017, comenzando por el 21 de abril y planificando un Ateneo por mes hasta noviembre.

La invitación es para todos los osteópatas y estudiantes de Osteopatía, previa inscripción en secretaría.

Dr. Juan P. Bunge DO

Director Escuela Superior de Medicina Osteopatica Fulcrum

Presidente Fundación de Altos Estudios para el Desarrollo y la Investigación en

Osteopatía

4862-9590 / 4880-3660

Guardia Vieja 3534 – CABA Argentina

Bibliografía:

1)     A. T. Still: Filosofía de la Osteopatía.

2)     Tricot Pierre, Midline, octubre 1999, num 1.

3)     Dummer T. A textbook of osteopathy, vol 1. Hadlow Down; JoTom Publications; 1999.

4)     ver: Ashmore E. F. Osteopathic mechanics. Kirksville: Journal Printing; 1915; 2. y Proby J. C. Essay on osteopatía. Oxford: private printing; 1937: 13.

5)     Fryette H. H. Principles of osteopathic technic. Carmel, CA: Academy of Applied Osteopathy; 1980: 37.

6)     A.F.Kelso, B.R.Rubin, Fundamentos de Medicina Osteopatica, AOA, 2da edición